Dieta Sin Gluten, gracias

Se ha especulado mucho sobre la dieta sin gluten desde hace un tiempo, sobre todo por la cantidad de artistas y personas famosas que la llevan a cabo. Mucho se ha hablado también de los pros y los contras de esta dieta, así que voy a limitarme a analizarlo simplemente desde la perspectiva de cómo nuestro organismo recibe, procesa y le afecta esta proteína.Dieta Sin gluten

El gluten es una palabra que proviene del latín, cuyo significado es “cola” ó “pegamento” y, como su propio nombre indica, es una proteína que ejerce las funciones de adhesivo. Es gracias a esta proteína (presente sobre todo en el trigo pero también en cerales como la espelta, la cebada o el centeno) que podemos hacer pan, pasteles, masas, galletas, bizcochos, etc.

¿Qué es el Gluten?

El gluten es una molécula compleja, formada por dos grupos de proteínas y podemos ser alérgicos a cualquiera de las proteínas presentes en los dos grupos. Todos conocemos la enfermedad celíaca, que consiste básicamente en la intolerancia al gluten, ya que provoca en las personas con esta patología una reacción de carácter inflamatorio muy fuerte en el intestino. La celiaquía es un caso extremo, digamos que es un extremo del abanico, pero las cosas no son blancas y negras, y según los últimos estudios se ha demostrado que la mayoría de las personas somos sensibles al gluten en mayor o menos grado (“Cerebro de pan” David Perlmutter, neurólogo y profesor en la universidad de Miami). Es como una alergia (de hecho es lo mismo que una alergia), hay quien el pelo de gato le produce unos estornudos o un poco de picor y hay quien tiene que acudir al hospital si entra en contacto con pelo de gato.

Si somos sensibles, aunque sea en una mínima parte al gluten, nuestro cuerpo reaccionará contra él mediante los procesos de defensa, y uno de los principales mecanismos de defensa de nuestro cuerpo es la inflamación. Ésta se produce cuando los antígenos o anticuerpos entran en contacto con el alérgeno. Así pues la ingesta de gluten provoca (a no ser que tengas la suerte de estar en ese pequeño porcentaje de personas para los que es inocuo) una reacción inflamatoria, cuyo origen es el intestino delgado pero, obviamente, cuando digerimos el gluten y sus proteínas pasan a la sangre, se crea una reacción inflamatoria en todo el cuerpo, leve, pero constante.

Como se ha hablado otras veces en este blog sobre los hidratos de carbono y azúcares, hoy en día consumimos más de los que deberíamos, por lo que nuestro cuerpo está sometido constantemente a la amenaza que supone el gluten y, por lo tanto, es un estado inflamatorio perpetuo que pone a prueba y desgasta nuestras defensas. Es como hacerte un pequño corte, no pasa nada, se cura y no supone un riesgo, pero si tienes cien cortes, por pequeños que sean vas a empezar a sufrir una patología más grave.

Esto que parecen teorías e hipótesis pasajeras, no lo son como tal, sino que es una realidad que en medicina se lleva estudiando desde hace muchos años. Gran cantidad de médicos e investigadores de gran renombre aportan datos sobre ellos, por ejemplo,  en 2002, en la revista “Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry” se publicó un artículo cuya traducción al español vendría a ser “La intolerancia al gluten como enfermedad neurológica” y expone lo siguiente:

 “Casi dos mil años le ha costado a la humanidad darse cuenta de que una proteína alimentaria común que se incluyó en la dieta humana de forma tardía en términos evolutivos (hace alrededor de diez mil años) puede producir enfermedades no solo en el intestino, sino también en la piel y el sistema nervioso. Las múltiples manifestaciones neurológicas de la intolerancia al gluten pueden no involucrar al intestino, por lo que los neurólogos deben familiarizarse con sus presentaciones neurológicas más comunes, así como con los medios para diagnosticarla.”.

Estas reacciones son algo nuevo en el ser humano, ya que hace más de un siglo el trigo sí era inocuo para la salud, ¿qué ha pasado? Se han llevado a cabo sucesivas modificaciones genéticas del trigo con el fin de conseguir una producción mayor, unos beneficios mayores y no hay que olvidar como se ha incrementado la población humana en el último siglo, por lo que esas modificaciones eran necesarias para sustentarnos a todos. No voy a entrar en la polémica de las modificaciones genéticas y los alimentos transgénicos, eso lo dejo para otro día. El trigo original poseia entre un 2% y un 6% de gluten, el que ingerimos actualmente, más del 80%. Es una cifra a tener en cuenta.

Combinación de alimentos sin gluten

Una dieta cuya base sean las verduras es lo más sano y natural

Parece algo lejano cuando hablo de inflamación, algo como muy general, pero podemos ponerle nombres más cercanos y concretos como trastornos en el intestino (estreñimiento, diarreas, mala absorción de nutrientes), asma, bronquitis, depresión, ansiedad, estrés, autismo, Parkinson, trastornos autoinmunes (diabetes, artritis reumatoide), migrañas o Alzheimer (por si alguien se preguntaba por qué el incremento de esta enfermedad en el último siglo). En todas estas enfermedades está presente el factor inflamación que, si bien cierto que el origen absoluto de estas enfermedades no es el gluten, sí es cierto que las hace empeorar de forma muy notable. Es como añadir leña al fuego y no dejar que la hoguera se apague nunca.

 Como llevar una dieta sin gluten

¿Qué podemos hacer? Básicamente una dieta sin gluten, sé que es difícil dejar de comer pasteles, pan, galletas, cereales, bizcochos y todo ese tipo de cosas, pero los beneficios de hacerlo son potenciales y los riesgos de no hacerlo demasiado grandes (para mi gusto, claro). Una vez dejemos la dieta con gluten podemos utilizar varios remedios naturales para ir disminuyendo la inflamación, como infusiones de manzanilla o hidroterapia con agua fría, aunque puedes utilizar otras plantas (yo he puesto la manzanilla porque es de muy facil adquisición en todos los supermercados) u otras terapias (he puesto la hidroterapia porque todos tenemos ducha en casa), pero podemos recurrir también a la geoterapia con cataplasmas fríos de arcilla o alguna terapia similar.

Por cierto, no me he presentado, soy Carlos, naturópata y nuevo autor en este gran blog sobre salud natural, y quería escribir mi primer artículo sobre esto ya que me parece un tema relevante para todos, espero que os gusten mis artículos y para cualquier duda no dudéis en comentar o contactar.

¡Gracias!

Carlos Merí

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