Dopamina: placer, adicciones y cultura emocional

La dopamina es una hormona y un neurotransmisor que es producido en el organismo de una amplia variedad de animales tanto vertebrados como invertebrados. Según su estructura química, cumple funciones de neurotransmisor en el sistema nervioso central.

Este neurotransmisor es producido en muchas partes del sistema nervioso, y es también liberado por el hipotálamo. Su función principal es inhibir la liberación de prolactina del lóbulo anterior de la hipófisis. Esta sustancia se sintetiza en el organismo a partir del aminoácido tirosina, al igual que otros neurotransmisores como la noradrenalina o la serotonina. Varios estudios han demostrado que cuanto mayor es la activación del sistema dopaminérgico, mayor es la experiencia de euforia experimentada. Sin embargo, la dopamina no es sólo una sustancia que transmite señales de placer, sino que se configura también como la más importante molécula involucrada en la adicción.

Adicciones y dopamina

La dopamina es un neurotransmisor que se ha relacionado con el desarrollo de adicciones tanto como el de trastornos como el déficit de atención, hiperactividad, esquizofrenia o adicción a sustancias estimulantes, las cuales se caracterizan por una alteración en los circuitos dopaminérgicos cerebrales, aunque aún no se conoce si la alteración es la causa o el efecto de estos trastornos de conducta (*).
Las neuronas de los adictos, abocadas a una anormal y elevada cantidad de dopamina , responden defensivamente, reduciendo el número de receptores dopaminérgicos. De esta forma se explica el por qué los drogadictos empiezan tomando drogas para sentirse mejor y evitar la sensación de dolor o malestar, y luego no pueden dejar de consumirlas,  necesitando cada vez mayores dosis de sustancias para lograr el mismo efecto.

Los neurocientíficos sostienen hoy que la predisposición a la adicción de ciertas sustancias o a cualquier otro opiáceo puede ser en muchos casos hereditaria, hasta el punto que se han identificado ya los genes que codifican la actividad de la dopamina en el cerebro.

Cultura emocional y adicciones

Bajo un criterio personal, me permito intervenir y exponer que, de acuerdo a lo que se discute en el párrafo señalado (*), las alteraciones de los circuitos dopaminérgicos cerebrales son un efecto (y no una causa) que se debe a los trastornos de conducta del individuo provocados por la muy baja o nula cultura emocional.

En las culturas actuales, mucho se enseña al individuo a saber muchas cosas, datos e información de todo tipo, pero casi nunca se le enseña el como manejar su felicidad y el sentido de responsabilidad que esto representa. Por lo tanto, el ser humano se vuelve dependiente de muchas circunstancias para poder ser feliz, en casos más graves, dónde la pobreza tanto económica como amorosa (familia, amigos, etcétera) y hasta espiritual se conjuntan, esta búsqueda del placer afectivo se agrava. Así pues, al no saber manejar los estados depresivos y dolorosos, la sensación de “vacío” e infelicidad, provoca en el ser humano una severa sensación de carencia.

El amor, como factor del placer y promotor de la vida, se experimenta entonces como una “ausencia”, y el individuo puede manejar esto de muchas formas para cumplir su exigencia afectiva, ya sea con una conducta exigente, manipuladora, etcétera. Mas cuando su necesidad es más severa y no es entendida ni encuentra la forma de satisfacerse en el mundo de allá afuera, y la vida del individuo se concentra en el dolor y la carencia constantemente, el cerebro, para equilibrar esta necesidad de vida y placer a la cual tiende y busca toda naturaleza, comienza a actuar en defensiva a esta carencia y a buscar el como cubrir esa sensación de “no vida”, buscando alternativas que llegan a ser tan severas como las adicciones de todo tipo, en casos realmente severos, las adicciones a sustancias. (Continuará en 2da parte)

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10 Comentarios
  1. agosto 3, 2008
  2. diciembre 13, 2009
  3. diciembre 14, 2009
  4. febrero 15, 2010
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  6. marzo 4, 2010
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