Anorexia y Bulimia: la cura desde la raíz

Me siento fatal, siento náuseas tan sólo porque me comí un puño de chícharos y otro de elotes, me los comí porque tenía hambre pero todo lo que hago tiene consecuencias pues mi cuerpo ya no lo acepta, siento ascos y deseos de vomitar…”

Las personas anoréxicas o bulímicas empezaron a aumentar de número debido a varias causas interesantes que podemos analizar detenidamente para poder ayudar a desbaratar la raíz de esta peligrosa afección. La anorexia y bulimia se pueden padecer no sólo por el miedo intenso a engordar o perder la estética corporal, o por miedo a la crítica, por falta de adaptación o flexibilidad en los cambios de rutina, etc., sino que este comportamiento se puede deber a otras causas más profundas y arraigadas como la temprana educación y el carácter personal. Anorexia: su raíz más profunda, miedo a ser, a que me vean como soy, a no ser perfecta, a cometer errores o no ser lo que los demas esperan que sea. La anorexia o bulimia se cultivan por lo general desde edad temprana, y se deben principalmente a rasgos emocionales o comportamientos aprendidos de pequeños, como el severo rechazo de las autoridades ya sean padres o maestros, los pesados esterotipos sociales respecto a la estética corporal y el inmerecido rechazo que recibimos de quienes nos rodean respecto a nuestro cuerpo.Anorexia y Bulimia: la cura desde la raíz

Lo aprendido

Si hemos aprendido a rechazarnos y a vivir en función de la aceptación o aprobación ajena, a criticarnos severamente o a darle demasiada importancia a la estética corporal, entonces habremos aprendido a rechazarnos y desaprobarnos duramente, y a tener una equivocada valoración sobre la figura o peso corporal debido al miedo al rechazo, a la búsqueda de una perfección ya sea estética o moral, lo cual puede provocar que nuestros ojos distorsionen la imagen que vemos en el espejo y que nos neguemos el vernos tal cual somos.

La tendencia a ser perfeccionista con uno mismo no sólo es algo que se aprende de nuestro entorno sino es algo que uno admite como verdad debido a nuestro carácter único y personal que ya traemos desde que nacemos, es decir, que nos ha tocado la tarea de aprender de nuestro entorno duro y perfeccionista o lleno de juicios, del cual tendríamos que aprender la gran tarea de amarnos y respetarnos y quitarnos juicios abrasivos de la cabeza.

Nuestro carácter único con tendencia al perfeccionismo, aunado al entorno exigente y severo, puede provocar ya sea bulimia (vomitar lo que se come) o anorexia (dejar de comer).

“… quizá las personas bulímicas lo hagan por estética y sean las que sufren menos, pero las anoréxicas sufren más porque es más fuerte… las estrictas dietas y los alimentos que nos hacen creer son malos y dañinos, las exageraciones en cuanto a lo que se debe y no se debe comer, de repente el cuerpo opta porque todo puede ser “malo” y que uno está en pecado por comer esto o lo otro…”

Síntomas de Anorexia y Bulimia

Cuando se padece de anorexia o bulimia los síntomas son muy evidentes:

  • No hay hambre o se deja de comer (anorexia)
  • En caso de comer, hay vómitos inducidos
  • Las personas anoréxicas o bulímicas suelen tomar laxantes
  • Trastornos alimenticios severos
  • Ambas llegan a tener un cuerpo desnutrido y severamente delgado, con músculos magros y flácidos.

Estos trastornos alimenticios generan toda una secuela de afecciones como cardiovasculares, arritmias, disminución del tamaño del corazón, ovarios poliquísticos, osteoporosis, acné severo, incremento del vello corporal, alopecia, etc.

Desaprender a rechazarse: aprender a alimentarse

Se puede hacer mucho con una persona anorexia o bulimia  Lo primero es evitar el juicio o el rechazo y la reprobación. Esto debe suceder tanto con las personas que rodean la persona afectada  como las personas que ya padecen esta afección. La critica y el rechazo a uno mismo, asi como un sentimiento de no sentirse suficientemente buena, inteligente, capaz, etc., es una de las causas principales que provoca esta afección. La persona debe aprender a hablarse a si misma con honestidad pero sin emitir juicios de valor, atendiendo sus necesidades personales primero que nada, es decir, darle prioridad a sus gustos y preferencias en lugar de vivir en función de los demás o de lo que le han enseñado. Para esto, se requiere una exploración del sentimiento y aprender a deshacerse de patrones sociales o creencias limitadas con las que se ha crecido.

Reeducar a la persona en cuento al alimento es reeducarla en cuanto a valores. Es muy importante que la persona que padece estas afecciones trabaje con los juicios. Una forma de hacerlo es empezar a conciliar con el alimento poco a poco, es decir, leer acerca de las propiedades nutritivas de los alimentos y empezar a romper juicios morales respecto a que hay cosas que “ensucian” al cuerpo. Realmente todo el alimento es válido si lo hacemos con consciencia. La naturaleza a puesto todo para que uno lo pruebe, realmente todo puede comerse con responsabilidad, es la forma de comer que afecta más que el alimento que se come. Si se come agradeciendo y amando nuestro cuerpo, entonces el alimento funcionara como el combustible para mantenernos con vida, por lo que habria entonces que encontrar cosas en la vida que nos animen, restablecer nuevos valores y tirar los viejos y disfuncionales paradigmas a la basura, de forma que nos sintamos mas libres para descubrir y crear nuestras vidas.

Otra forma es desahogarse en lo emocional, las personas con estas afecciones suelen ser severas y por lo general tiene guardados dolores internos o enojos severos que no se atreven a reconocer o a dar salida. Es importante aprender a dar salida a lo que sentimos, reconocer los enfados y no pintar “amorosamente” una experiencia que nos ha hecho daño, pues entonces el cuerpo estará en actitud de rechazo constante a lo que venga de afuera.

Asi que hay que observar las experiencias que nos han mal nutrido y entender la parte positiva la cual, en su raíz, es que quizá debemos nosotros a re-aprender a amarnos tal cual somos, a sentir nuestro cuerpo un lugar amoroso para experimentar la vida, a no negar lo que sentimos ni a tener ideas acaloradas acerca de la vida pues la naturaleza permite toda expresión, ningún alimento es en si “malo”, la forma en que lo consumimos es lo que hace el efecto alimenticio, y esto equivale a la vida cotidiana, las experiencias no están “mal”, en todo hay aprendizaje y sabiduría. Si bien esto puede ser una tarea ardúa, podemos acompañaros de alguien que nos ayude a entender lo que sentimos.

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